SILICON

SERIES \\ Silicon Valley (HBO) \\ 21st Century Digital Boys (por Damo).

El Principio de Peter nació en la década de los 60 de la América corporativa, pero no está relegado a los viejos trabajos, básicamente lo vemos en acción cada vez que una nueva serie o película resulta ser un éxito. Ya sea en Hollywood o en Wall Street, los ejecutivos no pueden dejar de intentar sacar todo el valor de cualquier buena idea, incluso frente a los rendimientos decrecientes. Pero en algún momento, la estrella en ascenso simplemente no está a la altura de la tarea en el siguiente nivel. El principio dicta que nuestra incompetencia o falta de idoneidad será revelada, y el ciclo comenzará de nuevo para alguien o algo más.

Ese concepto de gestión se desarrolla en el nivel micro y macro de Silicon Valley (especialmente en el caso de Nelson “Big Head” Bighetti). Es parte de lo que impulsa la serie de HBO creada por el genio de Mike Judge. La primera temporada fue un éxito, lo que obligó a una segunda temporada, que introdujo más obscenidades y absurdo (en su mayoría a manos de Russ Hanneman) que, a su vez, dio lugar a una tercera temporada que de alguna manera logró subir todavía más la apuesta. En este punto, las risas y las decepciones (para los personajes) son confiables. Sabemos lo que estamos recibiendo cada temporada: desastres hilarantes, gags visuales ingeniosos y chistes de pitos con niveles de virtuosismo Faulkneresco. Y, para no enturbiar esto con demasiados términos de negocios, la demanda está allí, por lo que el Judge y su showrunner Alec Berg deben mantener el suministro.

Pero nada dura para siempre, menos aún en el verdadero Silicon Valley, así que ¿será este el año en que Silicon Valley no cumpla? Hemos visto a Richard (Thomas Middleditch) repetidamente reunir al equipo de Pied Piper y, a propósito del nombre, llevarlos a la ruina. Esta desprolija compañía ha desafiado la probabilidad una y otra vez, incluso cuando se han adherido al principio de Peter: dos pasos adelante, seguido de un par de movimientos laterales que bordean el precipicio sin caer jamás. ¿Los pequeños triunfos y las inevitables derrotas los están desgastando?

Los primeros tres episodios de la temporada rápidamente plantean esas inquietudes y las tranquilizan. Silicon Valley todavía ofrece un montón de locura corporativa y oportunidades de ruptura para Richard, Gilfoyle y Dinesh (Martin Starr y Kumail Nanjiani, respectivamente) el bromance más grande de la historia de la televisión. Y por supuesto, Jared (Zach Woods) que continúa actuando como el corazón de una compañía que alguna vez mostró una fellatio irlandesa en su logo y de a poco sigue brindando información sobre su escabrosa y peculiar niñez. Pero el radio de éxito-fracaso sigue igual a las temporadas anteriores, incluso cuando el equipo de Pied Piper está en línea detrás de un nuevo producto: el video chat revolucionario encabezado por Dinesh y su lujuria.

La mayor parte del grupo está feliz de tener un producto viable, especialmente después de que el algoritmo de Richard no logró sacudir al mundo en su forma más pura, mientras que su iteración más desalmada, encerrada en una caja, está lista para hacer miles de millones para su enemigo Gavin Belson (Matt Ross) y el gigante multimedia Hooli, incluyendo a “Action” Jack Barker (Stephen Tobolowsky). Pero Richard no está feliz con el video chat, le resulta demasiado mundano para su algoritmo celestial y decide abrirse de sus compañeros y encontrar un propósito más significativo.

Todo suena muy familiar, pero el déjà vu no durará mucho para los espectadores. Los escritores han refinado su pluma para que esto aparezca como un mero eco de arcos anteriores. Hay situaciones familiares e incluso puntos de interés, incluyendo el regreso de un abogado deshonrado, pero también hay cambios innegables. Richard nunca se caracterizó por comprometerse con su visión, pero es más obvio que nunca que su sensibilidad purista se mezcla con los celos profesionales. Incluso ese maravilloso huracán de disgusto que es Erlich Bachman (T.J. Miller, quién lamentablemente anunció que no formará parte de la quinta temporada) se ve un poco más enderezado gracias a Bighetti padre, quizás la única persona con sentido común en toda la serie. Pero todavía se puede confiar en él para proporcionar algún incómodo juego de palabras falocéntrico u ofender a toda la raza oriental.

Además de este grupo de perdedores natos, Silicon Valley ha hecho espacio en sus filas para Monica (Amanda Crew). La fortuna de la empleada de Raviga ha estado vinculada a Pied Piper desde el principio, pero en la cuarta temporada, sus apuestas personales son más altas que nunca. En lugar de simplemente aconsejar y esperar lo mejor, ella está tomando decisiones por su cuenta y bienestar. Es un pequeño ajuste, pero que crea nuevas posibilidades para la serie.

Una vez más, las jugadas de poder y la mala fortuna son rápidas y furiosas. Puede ser un poco abrumador en el primer tercio de la temporada, pero todas las maniobras están configurando lo que podría ser una recompensa increíblemente satisfactoria. Y a diferencia de Big Head, que no tiene ni idea de lo que sucede a su alrededor, nada de eso habrá ocurrido por accidente. Esto es lo que hace Silicon Valley. No es suerte, ya ni siquiera es el Principio de Peter. Como dijo alguna vez el sabio canadiese y satanista Gilfoyle: “No es magia, es talento y sudor”.

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