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SERIES \\ Master of None (2017 – Netflix) \\ Comer, rezar, amar (por Damo).

En su primera temporada, “Master of None” logró ser muchas cosas. Fue una comedia romántica sobre las pruebas y tribulaciones de las relaciones humanas modernas en una gran ciudad. Era una mirada aguda a las cuestiones raciales que venían desde la perspectiva de su estrella y creador, Aziz Ansari, un indio-americano de Carolina del Sur e hijo de padres inmigrantes. Y fue una sorpresa para todos que su figura central, un comediante que ya había encontrado algo de éxito en el stand-up y como actor secundario en series, haya entregado semejante nivel de escritura y dirección. Master of None fue un momento cultural distinto, que parecía difícil, casi imposible, de repetirse.

Y su segunda temporada no intenta recuperar la gloria pasada. Para sus primeros dos episodios, el Dev Shah de Ansari está viviendo en Italia, usando su tiempo en el extranjero para enmendar su vida tras la ruptura amorosa en el final de la temporada anterior. Si la primer temporada era una actualización de lo mejor de Woody Allen y Hal Ashby de los ’70, uno se sorprende bastante con el cambio de inspiración para esta segunda parte, Vittorio De Sica, Michelangelo Antonioni y Federico Fellini. A lo largo de la temporada son homenajeados o mencionados de una manera u otra. Su estadía en Italia caló hondo en Ansari y lo traslada a la pantalla maravillosamente. El primer capítulo es básicamente una remake de “Ladrón de Bicicletas” nada más que ahora el objeto robado es un smartphone. Todo se siente como un reinicio momentáneo, hasta que encontramos a Dev de regreso a casa en Nueva York en el tercer episodio y tanto el personaje como el show son libres de hacer lo que quieran.

Esa es la palabra clave con la segunda temporada de Master of None: libertad. La serie nunca se basó demasiado en la trama para moverse, siempre abrazó el episodio, y continúa más que nunca por esa vía en estos 10 capítulos. Por ejemplo, uno de los episodios, una hermosa oda a la ciudad de Nueva York (dirigido por el co-creador del show y ex guionista de Parks and Recreation, Alan Yang), deja casi completamente  en la periferia a todos los personajes del show, y presenta viñetas sobre las personas que hacen funcionar la ciudad (los porteros, los empleados de las almacénes, los inmigrantes taxistas). Otro, quizás el mejor capítulo de la temporada, examina el Día de Acción de Gracias a lo largo de las décadas para Dev y su amiga Denise (Lena Waithe), concentrándose en la dinámica familiar de Denise, y mostrando notablemente las dificultades de una mujer negra para declararle su homosexualidad a su familia (párrafo aparte para la actuación descomunal de Angela Basset como la madre de Denise).

Ansari y su programa nunca se prohiben abordar cuestiones que derivan de lo racial. Si se trata de un comentario sobre pretender ser más musulmán de lo que realmente es para complacer a sus padres o notar una obra de arte racista en el departamento de alguien con el que está por tener sexo, pero sólo traerlo a colación después de consumar el hecho (porque a veces las necesidades son más fuertes que las ideologías), los actores y escritores abordan estos temas con perspicacia. Hubo momentos en la primera temporada en los que pudieron sentirse un poco forzados, pero hay una cierta facilidad con la que ahora fluyen las ideas de Master of None, donde en el penúltimo episodio de la temporada, el tiempo del capítulo se estira a casi una hora, como si la serie no pudiera contener su brote de creatividad.

Por supuesto, todavía hay una historia central que contar. Este año, Dev vuelve de Italia para resetear su vida después de su ruptura con Rachel. Intenta con aplicaciones de citas en una exhibición particularmente nítida de los dolores que la gente atraviesa en las oscuras aguas del romance actual, y consigue un trabajo como conductor en un programa de batalla culinario que odia profundamente, Clash of the Cupcakes. El dueño de la cadena y chef estrella (Bobby Cannavale) le da a Dev la oportunidad de convertir su amor por los viajes y la cocina en un proyecto soñado en conjunto.

Pero todo esto son pequeñeces comparadas con Francesca. La conocemos por primera vez en Italia, y aunque ella está en un noviazgo de más de una década, es imposible no notar la química entre ella y Dev. Eventualmente, ella visita Nueva York y pasa cada vez más tiempo con Dev, aun cuando su propia relación progresa al compromiso. Interpretada con encanto por Alessandra Mastronardi, la tarea de la actriz no es sólo ser el objeto de romance para el personaje de Dev, sino también hacer que la audiencia se enamore de ella.

En un caso similar al de Louis CK, Ansari ha madurado hasta convertirse en un protagonista confiado con ojos y oídos agudos detrás de la cámara a través de las dos temporadas de Master Of None, dividiendo el honor para el mejor matrimonio de la temporada dos de actuación y dirección con Eric Wareheim, quien dirige un largo plano secuencia de casi 5 minutos de un emotivo viaje en Uber a casa para Dev después de despedirse de Francesca tras una gran noche pero sabiendo que ella vuelve a Italia, mientras suena en su totalidad “Say Hello, Wave Goodbye” de Soft Cell. La banda de sonido vuelve a jugar un papel fundamental en cada una de las historias. Las selecciones de Zach Cowie (también conocido como Turquoise Wisdom su alter ego DJ, y quien además lleva un proyecto similar junto al actor Elijah Wood, que lleva por nombre “Wooden Wisdom”) son exquisitas, mezclando a Ennio Morricone, Tupac, Kraftwerk, D’angelo, The Walker Brothers, Edoardo Vianello, Scatman John y los Vengaboys de manera orgánica y sin ser forzado.

Al igual que “Louie”, Master of None intenta ir más allá de su etiqueta y probar algo más amplio y decididamente más ingenioso que una típica sitcom. Y cuando realiza estos intentos, es sorprendentemente seguro, consciente de estar operando a un nivel muy alto y sabiendo que puede lograr el más complicado de los aterrizajes. Ansari sigue siendo el centro del programa, pero en esta temporada a menudo le cede el espacio a otros para que brillen. Shoukath Ansari (posiblemente el Jerry Stiller indio) el padre de Ansari en la vida real y en la serie tiene un timing cómico casi mágico o su amigote Arnold (Wareheim) que se roba cada una de las escenas en la que aparece, llenando el ambiente con el tipo de neologismos que Wareheim y Tim Heidecker forjaron en el lenguaje de “Tim and Eric Awesome Show, Great Job!”.

Ansari y Yang han ideado un formato que les permite disfrutar de una gama de caprichos creativos, todos basados en la voz y las fijaciones de la estrella de la serie. A pesar de que en varias entrevistas Ansari ha expresado la incertidumbre acerca de una tercera temporada, es porque no está seguro de que sus experiencias como un hombre soltero de 30 años en Nueva York pueda llenar otro lote de diez episodios. Pero esta temporada demuestra que igualmente encuentra inspiración en la gente que lo rodea, sin perder la excelencia. Master of None florece en su libertad para no encajar en un solo molde. Todavía es un montón de cosas, pero ahora se puede decir que se destaca en cada una de ellas. En una palabra, es magistral.

 

 

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